LA DINASTÍA XXV EN EGIPTO
LA CONQUISTA NUBIA DE EGIPTO: 1080-650 a.C.
Tras la muerte de Ramses II (1224 a.C.), Egipto pierde su control sobre Nubia, al igual que comienza a menguar el poder del faraón sobre Egipto. A principios del siglo XI a.C., Egipto se dividió en dos dominios semi-autónomos: El Bajo Egipto fue gobernado por el faraón, y el Alto Egipto era gobernado `por el sumo sacerdote de Tebas en nombre del dios Amon. El último virrey de Nubia propuesto por el Egipto imperial, Panehesy ("el Nubio") llegó a ser un renegado al protagonizar la guerra contra los sumos sacerdotes tebanos, quienes buscaban militarmente extender su autoridad hacia el sur. A principios de la Dinastía XXI, la mayoría de la Baja Nubia había empezado a ser tierra de nadie. La Alta Nubia, el sur del Sudán, llega a ser independiente bajo autoridades desconocidas.
A partir de los escasos datos disponibles, podría parecer que aquellos que ganaron finalmente el control de la Baja Nubia fueron gente poco influenciada por la cultura egipcia. Los antiguos centros del Imperio Nuevo muestran una continuidad de ocupación pobre y sus templos acabaron en estado de ruina.
Durante la Dinastía XXII encontramos, de nuevo, productos africanos listados entre los presentes dedicados a Amon de Karnak por un rey egipcio. Se dice que el donante Sheshonq I (c. 945-924 a.C.), y su sucesor Osorkon I (c. 924-889 a.C.), emplearon mercenarios y oficiales kuhitas en algunas de sus campañas. Los textos asirios de finales del siglo XIX mencionan que los faraones enviaron productos africanos a los reyes asirios. Tal evidencia sugiere que los egipcios, durante este período, habían reestablecido las relaciones comerciales con el lejano sur, aunque nunca revelaron con quién estaban tratando. Se puede asumir que desde el siglo X, en Nubia emergieron uno o más estados, como ocurre en el caso de Kerma siglos antes, comenzando un proceso de enriquecimiento cultural, material y político a través del comercio con Egipto.
La historia de Kush comienza de nuevo con las tumbas reales de El-Kurru, las primeras de las cuales consistían en estructuras circulares de piedra, reminiscencia de las tumbas del Grupo C. Rápidamente, sin embargo, esas tumbas circulares llegan a ser pequeñas pirámides de caras empinadas; los estrechos pozos de enterramiento se convierten en espaciosas cámaras, y los muertos son momificados y dispuestos en ataúdes. El porqué los jefes enterrados aquí abandonan sus costumbres nativas y, de repente, abrazan las egipcias, además del culto egipcio a Amon, permanece oscuro, pero el proceso fue firme y veloz. La posibilidad de que fuesen objeto de misiones compuestas por los expatriados sacerdotes de Amon de Tebas, refugiados de la guerra civil del reinado de Takelot II (c. 850-825 a.C.), parece cierta.
La organización del estado de principios de la Dinastía XXV apenas es conocida, aunque es muy probable que se crease para reflejar lo egipcio. La Alta Nubia aparentemente está dividida en "nomos" gobernados por "nomarcas", quienes, al igual que los generales del ejército y de l aélite religiosa, eran todos miembros, probablemente, de la familia real. Ya en el reinado de Pianj, las principales ciudades de la ALta Nubia estaban bien definidas - Pnubs, Kawa, Sanam, Napata, y Meroe - y cada una habría tenido sus modestas capillas dedicadas a Amon y otras deidades egipcias en sus formas nubias. Sin embargo, el pueblo, tanto los agricultores como los pastores nomadas, apenas fueron egipcianizados, si cabe una egipcianización total. Los pocos cementerios excavados de esta época revelan una población que utiliza simultáneamente los enterramientos nubios y los egipcios.
En su búsqueda por la pureza cultural y religiosa, los reyes de Napata
desarrollaron un interés entusiasta por todos los ideales del antiguo
Egipto, rituales y tradiciones, especialmente aquéllas que habían caído en
desuso, intentando que resurgiesen, incluso reinventándolas. Intentaron
arcaizar su lengua escrita y puede que incluso la hablada. Animaban a los
artesanos del estado a inspirar sus creaciones en las grandes obras del
Imperio Antiguo y del Imperio Medio egipcios. Revivieron las pirámides como
prototipo de tumba real; llevaron a cabo extensas reformas y restauraron
antiguos templos a todo lo largo de su imperio, gastando sus energías en
conseguir una imagen del decadente Egipto presente semejante a su glorioso
pasado.
El estado de Napata: Nubia como reino de estilo
egipcio (660-300 a.C.)
Después de la expulsión de la corte kushita de Egipto, la familia real es reagrupada en Nubia consolidando su poder sobre todas las tierras del sur de Egipto.
El período de 250 años en Nubia que sigue a la ocupación kushita de Egipto ha sido tradicionalmente conocida como el "Período Napata", ya que fue habitual pensar que durante este período la capital del reino se encontraba en Napata, junto a Gebel Barkal. Ahora es generalmente asumido que Napata nunca fue más que el centro religioso del reino, mientras que la capital política podría haber estado ubicada siempre en Meroe. Durante esta etapa, sin embargo, todos los enterramientos reales se localizan en el distrito de Napata, en Nuri, al noreste de Gebel Barkal, en el lado opuesto del río. El término "Napata", defino la época de la cultura kushita en el momento en que ésta miraba a Egipto para toda inspiración (de manera bastante servil siguieron los modelos egipcios en el arte, la arquitectura y las costumbres funerarias) y cuando las inscripciones reales eran escritas sólo en lenguaje egipcio utilizando la escritura jeroglífica. Todo ello pudo, de hecho, estar inspirado religiosamente y dictado por el poderoso sacerdocio de Amon de Gebel Barkal.
Aunque no son muchas las inscripciones de este período, y poco o nada conocemos de la mayoría de los reyes, los textos que han sobrevivido revelan interesantes hechos como que los reyes viajaron a Napata para ser coronados y para consultar allí el famoso oráculo de Amon sobre asuntos de estado, además de realizar viajes periódicos para visitar y hacer ofrendas a los santuarios del reino.
Los monumentos más importantes del Período Napata son las pirámides reales de Nuri. El cementerio fue fundado por Taharqa y fue utilizado por 19 de sus sucesores y 54 reinas. Tan sólo cinco gobernadores posteriores a Taharqa son conocidos por documentos históricos de cierta extensión, el resto son figuras que permanecen en la sombra, conocidas sólo por los nombres que se han hallado asociados a sus tumbas.
Nuri fue abandonado como cementerio real a finales del siglo IV a.C. Los reyes posteriores comenzaron a construir sus tumbas en Gebel Barkal, y a mediados del siglo III a.C., el cementerio real se traslada a Meroe.
Extracto traducido por Teresa Soria Trastoy de:
http://www.numibia.net/nubia/25th.htm.)


